sábado, 24 de noviembre de 2012


Conceptos de terminalidad y enfermedad avanzada


 DEFINICIÓN DE ENFERMEDAD TERMINAL


En la actualidad es mejor hablar de situaciones clínicas al final de la vida, donde la enfermedad terminal se encuentra entre enfermedad incurable avanzada y la situación de agonía. Enfermedad incurable avanzada. Enfermedad de curso progresivo, gradual, con diverso grado de afectación de la autonomía y de la calidad de vida, con respuesta variable al tratamiento específico, que evolucionará hacia la muerte a medio plazo.
Enfermedad terminal. Enfermedad avanzada en fase evolutiva e irreversible con síntomas múltiples, impacto emocional, pérdida de autonomía, con muy escasa o nula capacidad de respuesta al tratamiento específico y con un pronóstico de vida limitado a semanas o meses, en un contexto de fragilidad progresiva.
Situación de agonía. La que precede a la muerte cuando ésta se produce de forma gradual, y en la que existe deterioro físico intenso, debilidad extrema, alta frecuencia de trastornos cognitivos y de la conciencia, dificultad de relación e ingesta y pronóstico de vida en horas o días.

Enfermedades avanzadas
Es conocida la dificultad que existe para determinar cuando un paciente con enfermedad avanzada no maligna entra en fase Terminal. Aunque estimar el pronóstico es una ciencia inexacta, no debe ser motivo para que evitemos hablar del mismo con los enfermos y/o la familia. Debemos de tener presente que un número no despreciable de estos pacientes morirán repentinamente; por lo que no tenemos que caer en el "nihilismo" del pronóstico. A modo de práctica clínica, como señala Scout A. Murria et al., cuando monitoricemos indicadores pronósticos y observemos un declive progresivo e irreversible del paciente, nos debemos preguntar: ?me sorprendería si mi paciente muriera en los próximos 12 meses?. Si la respuesta es no, necesitamos dar al paciente y familia la oportunidad de planificar una buena muerte, cunado le corresponda, planificando unos adecuados cuidados al final de la vida.



Referencia recomendada:


jueves, 22 de noviembre de 2012




Identificar conflictos éticos más frecuentes: uso de analgésicos potentes,  rechazo del tratamiento, hidratación y nutrición artificial.



Uso de analgésicos potentes
Hasta hace algún tiempo se estimaba que el uso racional de los medicamentos sólo estaba influenciado por la falta de información y capacitación pero actualmente se considera que, si bien los aspectos anteriores son requisitos previos  para el uso apropiado de los medicamentos, también intervienen otros factores tales como los conocimientos, actitudes y prácticas, los cuales pueden variar entre los países, ya sea por los grupos profesionales como por el público en general.  En la prescripción médica se resume la relación entre el curso de una enfermedad y el papel del medicamento empleado en su tratamiento, sin embargo, esta no constituye el único factor que determina la cantidad y calidad del consumo de medicamentos en una comunidad. En la prescripción se reflejan, además, los productos que se encuentran disponibles, la información que se haya divulgado sobre los mismos, así como las condiciones en que se desarrolla la atención médica. Uno de los campos de aplicación de la bioética es su incidencia sobre el manejo de los recursos de la manera más eficiente. La búsqueda de alternativas farmacoterapéuticas es un aspecto de gran interés para la solución de problemas específicos, pues aunque los medicamentos son una variable fundamental del sistema de salud, no pueden menospreciarse sus efectos adversos y las consecuencias económicas de su manejo. Los nuevos medicamentos biotecnológicos, con precios muy elevados, plantean esta problemática de manera muy clara,  por lo cual hay que pensar, hasta donde sea posible,  en fijar límites reales y razonables para darle solución a estas cuestiones.  Todo esto se resume en la necesidad cada vez más creciente, de compatibilizar la limitación de recursos con la eficiencia y  el derecho a la salud.  La investigación científica tiene un gran compromiso ante la humanidad, por lo que debe estar inspirada en una vocación de servicio al hombre. En el período que nos ha tocado vivir los cambios se producen cada vez más rápidamente y frente a estos avances se abren amplios debates que abarcan aspectos científicos, éticos, jurídicos y económicos que cuestionan los beneficios generados por los descubrimientos más recientes. La solución a este problema es encontrar vías y plantear el avance científico con una actitud de cautela y responsabilidad, conjugando dos principios básicos: la libertad de la investigación y el respeto a la dignidad de la persona.







Rechazo terapéutico
El alargamiento de la vida y el respeto cada vez mayor a la autonomía de las personas han creado diversos conflictos que no están sólo relacionados con la Medicina, sino también, y de manera muy  intensa, con el mundo jurídico y los valores éticos de sus protagonistas: los pacientes y sus familiares, los profesionales y la sociedad en general. . Estos dilemas obedecen a dos ideas básicas: el derecho de los enfermos a decidir sobre los tratamientos y las opciones clínicas como parte del principio de libertad y autonomía individual (no inicio o retirada de medidas de soporte vital), y el deber de la sociedad y de los profesionales de intervenir en el proceso de la muerte y en las decisiones asistenciales relacionadas con la misma (cuidados, paliativos, eutanasia y suicidio asistido).
Una característica de la Medicina occidental es el reconocimiento de que los pacientes tienen derecho a rechazar todas las pruebas y tratamientos que recomienden los médicos, inclusive el tratamiento de soporte vital, aun cuando la consecuencia de tal rechazo sea su muerte. Este derecho a consentir o negarse deriva de los conceptos éticos y legales del respeto por la autodeterminación y la autonomía, así como del derecho a ser dejado a solas (o en paz). Se acepta que un paciente con enfermedad grave o potencialmente irreversible se conforma con las medidas normales, ordinarias y proporcionadas de tratamiento y que pueda rechazar los medios excepcionales alternativos, terapéuticas dudosas o experimentales, hecho recogido en la Carta de los Derechos de los Pacientes en España, Capítulo VII, que dice en su Art. 27, 2, lo siguiente: “El médico no deberá emprender o continuar acciones diagnósticas o terapéuticas sin esperanza, inútiles u obstinadas. Ha de tener en cuenta la voluntad explícita del paciente a rechazar el tratamiento para prolongar su vida y a morir con dignidad. Y cuando su estado no le permita tomar decisiones, el médico tendrá en consideración y valorará las indicaciones anteriores hechas por el paciente y la opinión de las personas vinculadas responsables. “
La doctrina del conocimiento y la negativa informados consta de tres elementos, todos los cuales deben cumplirse para que sean válidos: 1) debe transmitirse al paciente la información suficiente, 2) el enfermo debe ser capaz de decidir y 3) el paciente debe estar libre de coacción. La “información suficiente” es aquella que debe conocer una persona razonable para tomar una decisión en cuestión, esto es, que entienda sus opciones, los riesgos y beneficios generales de cada opción, la recomendación del tratamiento del médico y las razones de tal recomendación. El respeto por el paciente y su autonomía exige que corresponda a éste y no a su médico, decidir qué tratamiento debe ser o no aplicado para dar cumplimiento a lo que el paciente estima su propia dignidad y para evitar lo que el enfermo consideraría sufrimiento, aportando su sistema personal de valores y de preferencias de tratamiento y las utiliza para considerar cada opción.







Hidratación y alimentación artificial
Desde hace años, es posible tratar cualquier situación clínica de desnutrición, ya sea utilizando nutrición enteral o parenteral. La consideración o no de la hidratación y nutrición artificiales como cuidados puede tener, entre otras, repercusiones jurídicas de magnitud nada desdeñable. Si se estimasen como tratamiento, cuando el paciente ejercitara la toma de decisiones acerca de medios que quiere o no que se le apliquen, serían objeto de libre disposición y por ende renunciables; en este caso, además, una ley que las exigiese sería contraria a muchas de las Cartas Magnas y Códigos de Deontología Médica, que establecen que nadie puede ser obligado a un determinado tratamiento. Pero si en cambio se consideran cuidados mínimos de sustento vital, no sólo no serán objeto de disposición por parte del paciente, como tampoco lo es su vida -en sentido absoluto-, sino que deberán considerarse verdaderos derechos humanos, y por tanto medios de mantenimiento irrenunciables.
La nutrición artificial puede caer bajo la categoría de tratamiento sobre el cual se puede hacer un juicio de proporcionalidad; es decir, que, en ciertos escenarios, la nutrición puede llegar a considerarse como desproporcionada al implicar para el paciente una carga excesiva o una notable molestia física vinculada, por ejemplo, a complicaciones en el uso del instrumental empleado.  En caso de que el trastorno sea irreversible tampoco tiene por qué resultar fútil la nutrición, ya sea enteral o parenteral, si el paciente no está en sus últimos días, ya que de no alimentarle se moriría por malnutrición, lo cual constituye mal praxis.
Los dispositivos de restricción física para mantener la sonda de alimentación están éticamente justificados para el sostén de la vida durante una enfermedad aguda y reversible y en los casos de enfermedad irreversible crónica en los que el paciente ha perdido la capacidad para razonar las ventajas de la alimentación, aunque en esta última circunstancia es controvertido.
Difícilmente la nutrición e hidratación pueden ser consideradas en sí mismas dentro de la maleficencia y si dentro de la beneficencia; la maleficencia podría aparecer según los medios empleados.



martes, 13 de noviembre de 2012


Conceptos de limitaciones de esfuerzo terapéutico.
La palabra  “Limitación” nos habla de la sabiduría del límite, del momento de parar o no iniciar, de reducir, de restringir. La palabra “terapéutico” unida a “limitación  del esfuerzo” parece conducirnos a reconocer que abandonar las medidas de soporte vital no supone abandonar del todo al paciente y al entorno familiar en el proceso de muerte. Cuando la enfermedad del paciente “no tiene remedio”.
Limitar no es terminar. Limitar implica  aquí más bien derivar a otras áreas  más del ámbito de la enfermería y de la asistencia social como son el cuidado, el acompañamiento, el apoyo psicológico, el cuidado de las relaciones humanas
El proceso de toma de decisiones acerca de la conveniencia de implementar o de abstenerse de ciertas medidas terapéuticas.
Esto ocurre especialmente en la etapa final de la vida, porque se teme que la limitación o la suspensión de terapias puedan guardar una relación causal con la muerte del paciente. 
Las limitaciones de los esfuerzos terapéuticos es la decisión meditada que realiza el paciente y familiares sobre no a la implementación o la retirada de terapias médicas al anticipar que no conllevaran un beneficio significativo al paciente.
El planteamiento del paciente que el limitara la terapia medica es un opción que también lo presenta en las unidades de cuidados intensivos (UCI) ante determinados cosos en paciente en situaciones críticas y sin posibilidades de recuperación o con presencia de secuelas graves.
 La LET es un dilema moral consecuencia del desarrollo técnico de nuestras sociedades avanzadas. Las medidas de soporte vital no siempre proporcionan un beneficio real a la persona mayor y  quizá, por ello, se considera que es el momento,  el tiempo, de centrarse en los aspectos más paliativos y de bienestar. Por este motivo la LET  debe tomarse,
En principio, de común acuerdo entre el equipo  médico, los familiares y todos los implicados. Si  hay pluralidad de opiniones debe respetarse, pues muchas veces, las distintas opiniones tienen una parte de verdad. Las medidas, también pueden ser reconsideradas, según la evolución de cada caso. Todo esto, no impide, que la iniciativa a la hora  de realizar una LET deba ser del equipo médico.





utilizar racionalmente la tecnología medico


Utilizar racionalmente la tecnología medico

Las tecnologías sanitarias han sido definidas como aquellas que comprenden elementos atribuibles  a un determinado proceso o procedimiento y los procedimientos que son las entidades a las que  es posible asignar efectos determinados. Estarán sujetas a esta Petición Abreviada todas las solicitudes de tecnologías sanitarias a excepción  de aquellos elementos de uso corriente (insumos), los repuestos de equipos existentes o el remplazo de instrumental de uso rutinario.
Para mi es muy importante el avance de la tecnología ya que facilita al personal de salud el diagnostico, tratamiento o cura de diversas enfermedades, para nuestra fortuna hemos contado con grandes científicos que nos han ahorrado esta grandiosa tarea. La reproducción de la sabiduría médica no sólo es geométrica; es más precisa y más fina. Aunque a veces estos avances no son del todo buenos ya que no sobra repetir que el conocimiento y la tecnología en medicina no son ni buenos ni malos. Puede ser “mala” la forma en que se obtienen o inadecuadas las vías por medio de las cuales se ejercen. Los juicios morales sólo se aplican a los seres humanos; son los usos de la tecnología los que están sujetos a la polaridad axiológica de bueno o malo. La cuestión central es clara: debe existir un balance entre tecnología y ética.

Un problema muy grave que tenemos en la actualidad es que la tecnología solo beneficia a unos cuantos a esas personas con un nivel económico elevado, o tenemos a esos médicos que solo utilizan la tecnología para fines lucrativos y no están comprometidos en realidad con la humanidad.





viernes, 9 de noviembre de 2012


La tecnología como medio, no como fin



Se entiende por Tecnología la aplicación del conocimiento empírico y científico con una finalidad práctica. Inicialmente se denominó Tecnología de Salud a “los medicamentos, equipos y dispositivos médicos, a los procedimientos médicos y quirúrgicos, y a los modelos organizativos y sistemas de apoyo” necesarios para su empleo en a la atención a los pacientes.

La definición fue ampliada posteriormente para incluir todas las tecnologías que se aplican en la atención a personas enfermas y sanas, además de resaltar la importancia de las habilidades personales y el conocimiento necesario para su uso.
También se ha tenido en cuenta la relevancia de las tecnologías empleadas en la atención al ambiente. Pero las tecnologías que se emplean en la atención de las personas son de protección frente a los riesgos, prevención de los daños, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación.
Las tecnologías en Salud se subdividen en la atención a las personas y al medio ambiente.

La atención a las personas se clasifica en los servicios de salud comunitarios e individuales.
Las tecnologías de protección, promoción y prevención se incluyen en los servicios de salud comunitarios.

Promoción de la salud:
El concepto que se utiliza habitualmente es de ser un proceso en el que se le proporciona a los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma. Para alcanzar un estado adecuado de bienestar físico, mental y social, un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y realizar sus aspiraciones, satisfacer sus necesidades y cambiar o adaptarse al medio ambiente.

Por consiguiente, dado que el concepto de salud como bienestar trasciende la idea de forma de vida sana, la promoción de la salud no es exclusivo al sector salud, al estar dirigido hacia la acción de los determinantes de la salud (medio ambiente, estilos de vida, organización de los servicios y biología humana); se requiere de la cooperación estrecha de otros sectores, a los que involucra en un amplio y permanente proceso de participación, lo que favorece la verdadera construcción social de la salud como resultado de la movilización concertada de recursos y esfuerzos para la totalidad de los actores sociales.

En mi opinión….la tecnología se ha vuelto un papel muy importante en el desarrollo de la salud en nuestro país ya que esta nos a ayudado a tener una idea mas clara y amplia sobre la salud y nos a permitido romper las barreras sobre las incógnitas de algunas enfermedades, mas sin embargo no debemos olvidar que tenemos que utilizarla para el beneficio de nuestros pacientes y no perjudicar a los mismos.


martes, 6 de noviembre de 2012


El paciente incompetente.


Es una situación frecuente en medicina intensiva tener enfermos en coma o con cuadros clínicos que alteran su capacidad psíquica para tomar una decisión determinada, por lo que no pueden ejercer su derecho a la autonomía. En este caso el médico intensivista puede guiarse, a la hora de una toma de decisiones, por lo siguiente:
  • a) voluntad del paciente antes del ingreso
  • b) criterio del juicio sustituto
  • c) los mejores intereses para el paciente
La voluntad previa del paciente ante situaciones determinadas que pudieran ocurrirle (resucitación cardiopulmonar, ventilación artificial, etc.) al menos de forma escrita, es infrecuente en nuestro medio ( sólo recuerdo el caso de los que tenían en el carné de identidad su voluntad expresa de donar los órganos), pero en caso de que existiera debiera respetarse, En cuanto al juicio sustituto es aquél que el médico busca en la familia o allegados sobre si existía alguna preferencia o decisión previa del paciente sobre la situación en la que se encuentra, también puede suceder que el paciente se lo haya expresado a su médico antes de caer en su estado actual. Pero siempre la decisión que se tome en base a ello será una decisión cuestionable y con mucho de subjetivismo. En mi opinión, cuando esto ocurre, lo mejor es tomar una decisión basada en los mejores intereses para el paciente. Esto significa que se hará lo que se considere o determine lo que es mejor para la evolución del paciente, tanto desde el punto de vista objetivo y subjetivo y sin considerar los intereses del paciente en caso de que existieran. En esta situación siempre debe existir un consenso con los familiares para evitar conflictos. En los casos en que no existiera acuerdo entre médicos y familiares, entonces el problema pudiera consultarse en el comité de ética del hospital.


link de archivo de paciente incompetente en psiquiatría




jueves, 1 de noviembre de 2012

Identificar sustituto del paciente incompetente



Identificar sustituto del paciente incompetente

La competencia, en un término legal, es utilizado para referirse a la aptitud para tomar decisiones en genera (no sólo para tomar decisiones médicas). Se asume que una persona es competente a menos que haya sido determinado lo contrario por una corte legal.

Un paciente incompetente, seria aquel que ya no es capaz de comprender información y de tomar las decisiones relativas, entendiéndose esta como una capacidad cognitiva total.
En un paciente incompetente, la decisión corresponde a la familia, a un representante o sustituto o al médico.
Los familiares están usualmente preocupados por los intereses del paciente, son habitualmente conscientes de sus valores y objetivos vitales y generalmente están movidos por el amor hacia el paciente. Sin embargo, la idea de familia es demasiado amplia, por lo que el médico tiene la responsabilidad de identificar a aquellos familiares que realmente muestren conocimiento y preocupación por el paciente. Habitualmente, para los adultos, el familiar corresponde al esposo o esposa y en el caso de los niños, al padre y a la madre.
En todos los casos en que un familiar represente al paciente, debe considerarse que tanto el médico como los familiares deberían guiar su decisión en relación al mejor de los intereses del paciente. En este sentido es importante recordar que los pacientes incompetentes son personas y como tales no son propiedad de otro. A nuestro juicio, esto significa que los familiares, así como el médico, deben guiar sus decisiones en conformidad con ciertos valores éticos primarios como son el respeto a la vida, la compasión y el principio de no dañar.
El rechazo de padres Testigos de Jehová a una transfusión sanguínea para sus hijos menores de edad, plantea al médico el problema de tomar una decisión adecuada pensando en el mejor de los intereses de su paciente incompetente, que es el niño. Si fuera verdad que los padres pueden elegir cualquier cosa para sus hijos, no existiría un fundamente objetivo para validar éticamente la realización de una transfusión, a pesar del rechazo de los padres.
En relación a la participación de los Comités de Ética en estas decisiones, nosotros sugerimos que siempre tengan un papel de consejo o sugerencia y que las decisiones finales sean tomadas por el médico tratante en ausencia de familiares o por los familiares apropiadas, luego de información y consejo del médico tratante.

 http://escuela.med.puc.cl/paginas/publicaciones/boletin/html/etica/Etica03.html
 http://www.jornada.unam.mx/2011/07/27/opinion/024a2pol